El picaflor chico (Sephanoides sephaniodes

El picaflor chico (Sephanoides sephaniodes), también conocido como pingarita o colibrí austral, es el colibrí más austral del mundo y el más común de Chile. [1, 2]

Características principales

  • Tamaño: Mide aproximadamente 11 centímetros de largo. Es la segunda ave más pequeña de Chile (después del picaflor de Arica). [1, 2]
  • Macho: Presenta plumaje verde con brillo bronceado por encima, verde grisáceo por debajo y una llamativa corona roja anaranjada iridiscente. [1]
  • Hembra: Es de tono más apagado, con garganta y pecho blancuzcos y vientre grisáceo (sin la corona roja brillante). [1]
  • Fisiología: Su corazón puede latir entre 1.200 y 1.260 veces por minuto y sus alas baten de 50 a 75 veces por segundo. [1, 2]
  • Alimentación: Se alimenta principalmente de néctar de flores nativas e introducidas (como fucsias y Embothrium) y pequeños insectos. Requiere consumir hasta la mitad de su peso corporal al día. [1, 2, 3]
  • Anidamiento: sus nidos son pequeños y construidos con elementos flexibles como musgos, líquenes, telas de araña, etc.

Hábitat y distribución

  • Dónde vive: Se encuentra desde la región de Atacama (Caldera) hasta Tierra del Fuego y el Cabo de Hornos en Chile, además de estar presente en el Archipiélago de Juan Fernández (isla Robinson Crusoe) y en Argentina. [1, 2, 3]
  • Movimientos: Es un migrante parcial; algunas poblaciones son residentes y otras se desplazan hacia zonas más cálidas o hacia el norte durante el invierno. [1]
  • Entornos: Habita bosques templados, quebradas, matorrales, jardines y parques urbanos (como los oasis verdes que genera en ciudades como Concepción o Santiago). [1, 2, 3]

Rol ecológico y conservación

  • Polinizador clave: Es fundamental para la reproducción de cerca del 20% de las especies de plantas leñosas nativas del sur de Chile.
  • Estado de conservación: Según la Red de Observadores de Aves de Chile (ROC) y la UICN, se encuentra catalogado como de Preocupación Menor (LC), aunque enfrenta amenazas por la fragmentación del hábitat, el cambio climático y el impacto de mascotas domésticas. [1, 2]

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